Desarrollo Energético
Chile es un País que estando lejos del mundo desarrollado se encuentra inmerso en el proceso de globalización, inserto de manera activa en las redes del comercio internacional. Algunos inversionistas han generado proyectos que han afectado su medio ambiente y sus recursos naturales. Es necesario, por lo tanto fomentar una política que concilie la protección del medio ambiente con el desarrollo de nuestra Patria.
Para ello las exigencias que se deban establecer a proyectos que afecten el medio ambiente, deben ser las mismas que tienen los países desarrollados. No tenemos porqué aceptar que vengan a Chile a instalarse en condiciones que en respectivos países no aceptarían. Hay que potenciar nuestra institucionalidad medio ambiental, establecer criterios de decisión independientes, con consejos autónomos que defiendan y preserven con eficacia nuestro medio ambiente. Para ello es necesario crear definitivamente el Ministerio del Medio ambiente.
De igual modo, debemos propiciar una reforma constitucional que garantice a todos, no sólo el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación; sino el derecho a vivir en un ambiente libre de inversiones públicas o privadas que en el corto plazo no tienen efectos, pero que al largo plazo generan externalidades y costos irreparables en la población y los ecosistemas. El principio de precaución ambiental1 (fuertemente instaurado en varias constituciones europeas al alero de la carta magna de Alemania, quien la propició hacia fines de los setenta) debe ser una materia a discutir en el parlamento.
En resumen:
Programa para la utilización de energías renovables no convencionales de bajo impacto.
Incentivar la utilización de energías no convencionales en las soluciones habitacionales, tanto en la vivienda social, como en mega proyectos inmobiliarios.
Política agresiva de Eficiencia Energética.
Subsidios o beneficios indirectos a la construcción sustentable.
Sistema de acceso justo y de protección a los consumidores de recursos energéticos.
Para ello las exigencias que se deban establecer a proyectos que afecten el medio ambiente, deben ser las mismas que tienen los países desarrollados. No tenemos porqué aceptar que vengan a Chile a instalarse en condiciones que en respectivos países no aceptarían. Hay que potenciar nuestra institucionalidad medio ambiental, establecer criterios de decisión independientes, con consejos autónomos que defiendan y preserven con eficacia nuestro medio ambiente. Para ello es necesario crear definitivamente el Ministerio del Medio ambiente.
De igual modo, debemos propiciar una reforma constitucional que garantice a todos, no sólo el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación; sino el derecho a vivir en un ambiente libre de inversiones públicas o privadas que en el corto plazo no tienen efectos, pero que al largo plazo generan externalidades y costos irreparables en la población y los ecosistemas. El principio de precaución ambiental1 (fuertemente instaurado en varias constituciones europeas al alero de la carta magna de Alemania, quien la propició hacia fines de los setenta) debe ser una materia a discutir en el parlamento.
En resumen:
Programa para la utilización de energías renovables no convencionales de bajo impacto.
Incentivar la utilización de energías no convencionales en las soluciones habitacionales, tanto en la vivienda social, como en mega proyectos inmobiliarios.
Política agresiva de Eficiencia Energética.
Subsidios o beneficios indirectos a la construcción sustentable.
Sistema de acceso justo y de protección a los consumidores de recursos energéticos.